lunes, 30 de diciembre de 2013

Sueños Y Pesadillas.

Mientras mis ojos caen, durmiéndose, trato de mantenerme despierta. No me quiero dormir.
Mis dedos manosean mi labio inferior, antes mordido, con algo de sangre. Mi dedos le van haciendo daño, pero es un daño, que me resulta: bueno.
La oscuridad me sucumbe y dejo de tocarme el labio. Parece que ya no sangra. El sueño me atrapa con más fuerza y aunque es muy muy tarde, no quiero dormir.
Y es extrañísimo en mí, ya que amo dormir, por el hecho de que cuando alguien cierra los ojos y se adentra en ese mundo, todo está en calma y tranquilidad, como si estuvieses muerto, y me parece perfecto, por que no hay ningún idiota que me moleste, estando "muerta", aparte de mi madre, aunque eso es otro tema.
No es que no pueda, es que yo misma no quiero. Pero... ¿y por qué?
Fácil. Estoy harta, de soñar cosas que a veces confundo con la realidad.
Y se acaban convirtiendo en pesadillas. No, no asustan, ni reflejan que algo malo sucedió en el sueño. Pero yo las denomino pesadillas, porque son cosas que jamás sucederán pese a mi cobardía.
No tengo el valor... ni siquiera para hablarle. Pero un sueño, ejem, mejor dicho, pesadilla, sí puedo. Y cuando me despierto es en plan: "¿por qué mis sentimientos juegan así conmigo? Todo parecía tan real..."
Y cuando le dije que lo quería...
Ah, que eso no pasó.
Pero sí en una de mis pesadillas.
Solo podrían llamarse sueños, si tuviera más conexión con esa persona o al menos un Happy End.

Como en aquella serie de dibujos japoneses, que es mi favorita, por cierto.

Ya desvarío el tema, incluso...
Y a veces parece que "hablo" sola. Mejor dicho, escribo.
No me siento leída, la verdad.
Pero al fin de cuentas, mis sentimientos se desahogan de cualquier forma.

¿Quieres dormir, ahora que sabes como te manipulan tus propios sentimientos? ¿Tienes miedo de confundir el mundo onírico con el real? ¿Tienes dudas de saber cuál sería la respuesta a tus confusiones en el mundo onírico? Y sobre todo...
¿Le tienes temor a un rechazo incluso en sueños? En mi caso te diré las respuestas de las cuatro preguntas:

- No quiero dormir.
- Muchísimo miedo.
- Sí, y la curiosidad me gana.
- Sí, a lo que más temo.

¿Y tú? ¿Dormirás ahogado/a entre pesadillas? ¿O prefieres tener noches de insomnio en las que de todos modos te rayarás en pensamientos?

Así, después de contar mi noche, y el por qué ahora le temo a dormir, apagué ese trasto... tsk, el móvil. Y me arropé. Sí, estaba sin arroparme pasando frío, pero no más del que habita en mi corazón. Da igual.
Y acto y seguido me fui a dormir aunque fueran unas dos o tres horas.
¿Qué pasa? Oh, irónico.
¿Le temo a domir, ende, me duermo con la conciencia tranquila?
Para nada. Cuantas menos horas de sueño, mejor. Menos probabilidades de soñar estupideces.
Y fin, o algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario