A veces pienso que más que un Ángel Caído, soy una Sirena Hundida.
Porque a veces no sé nadar... y hundida estoy. Y me hundo más y más, en un mar de tristeza.
Donde nadie quiere que vaya hacia arriba, ¿a dónde ir?
Solo puedo hundirme más.
Dónde nadie me puede ayudar, y por eso nunca puedo encontrar mi otra mitad...
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