Me ahogo en la oscuridad, constantemente. Cuando lloro, cuando dejo de respirar. Cuando mis sentimientos se impulsan y rompen a llorar. No pueden más.
Cuando todo es falso y hasta la realidad de lo que es el mundo te lo parece también.
Cuando la gente solo te escucha por escuchar, mil mierdas que nadie quiere oír, ni en el último día de vida, probablemente.
Todo fluye, y mi sangre también.
Me ahogo en la oscuridad, entre lágrimas y gotas de mi sangre.
Todo fluye, así como el dolor que me ocasionaron tantas personas, en forma de sangre.
El dolor de esto no es proporcional a lo que la gente me hizo.
Es más doloroso lo que me hacéis, que lo que me hago yo.
Nadie me entiende, os aburro, ¿no?
Esto solo lo hago por desahogarme, no es nada especial.
Me da igual lo que penséis. Por aquí la gente es muy valiente y en persona son más cobardes que yo.
Y eso que soy una auténtica cobarde.
Como mucho, solo reaccionaría un poco a lo que hago, si alguien que considero importante para mí, me lo dice.
Por ejemplo, a ti.
Aunque te quiero, no confío en ti.
El querer y confiar, solo pueden ser igualados, si tu me das ambas cosas.
Y si para ti no existe la primera, olvida la segunda.
Cosas que se quieren saber por saber, para hacer más daño.
Ahogada en la oscuridad, recuerdo los efímeros momentos de cariño...
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