lunes, 25 de agosto de 2014

"Vayamos A Ver Las Estrellas."

Y en esto se resumían sus noches, soñando lo mismo una y otra vez. Y estaba loca, loca de amor, mientras susurraba, cuando las quería gritar, baladas metal. Y escribía y soñaba con los ojos despiertos. Y lloraba cuando tenía un nudo cerca del corazón. Y cuando se terminaba la noche, enloquecía, amaba la noche; se iban las estrellas, y como último recuerdo de la locura, se corría, lo recordaba, culpaba a la distacia, se dormía. Y a la mañana siguiente despertaba con alguna que otra lágrima en los ojos. Todo fue muy rápido. Le encantaría que él se hubiese quedado más, su corazón se partía otro poco. Pero no lo culpa, el problema fue otra cosa, que los prohibió volver a hablar, como si fueran de esas parejas de libros, que se amaban de verdad. Y lloraba y se mataba otro poco, porque el alcohol y fumar era una mierda, así que prefería pintar líneas rojas en su cuerpo, toda una artista, así plasmaba su dolor. Y se moría, y nadie lo notaba, y el tiempo pasaba, y "el que la sigue la consigue" pero nunca consiguió nada, y murió, fue su único logro. Fue lo único que pudo y quiso esperar.

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