Hoy no quiero despertar, me siento realmente patética y miserable.
No tengo a donde ir, la tristeza me atrapó terriblemente. Creer que no le importas a nadie, sentirte así... es realmente patético incluso para mí.
Otro error, nadie me escucha.
Esto es malo, otro corte.
Despertar y no poder ver de que color se está tiñiendo mi vida, si voy por el buen o mal camino. El ciego dolor, no puedo gritar, me duele.
Las voces susurran en el interior de mi cabeza, aunque comience a llorar, no quieren parar. Es estúpido, no sé que hacer conmigo misma. No tengo valor, ni fuerzas, ni esperanzas, ni un soplo de aire que me pueda decir el cómo salir de aquí. De esta tristeza que me ha agarrado y no quiere soltarme, hasta hundirme enteramente o hasta mi muerte.
Nadie sabe que estoy aquí aún.
En este nivel, en este mar de penas y ahogo. Escalofríos y mente nublosa.
Al despertar lloré, por otro día más.
En el que no tengo nada que hacer, no tengo con nadie que hablar, sola estoy. Mis lágrimas caen, todo el día, toda la noche. No puedo seguir así.
Por favor, sacadme de aquí.
¿Por qué no me ayudáis? Vosotros sí sabéis lo que me pasa. ¿Os empezaréis a preocupar cuando esté muerta? No puedo esperar, no aguanto más. ¿A qué estoy esperando aquí, llorando, sentada, escribiendo? Ninguno de mis problemas se van a solucionar de este modo. Lo sé, lo sé de sobra.
Pero la tristreza hace que inunde mi corazón, nunca nadie me va a querer, nunca a nadie le voy a importar. Sigo igual de perdida en realidad, aunque miles de cosas hayan cambiado en mi vida, sigo igual de perdida. La música, mis gustos... aunque eso se haya unido a mi vida, y al principio estuviera perdida sin saber que hacer, en realidad estoy igual. Las cosas no han cambiado mucho, desde mi inocente Yo, hasta ahora. Todo y nada cambia, en verdad. Me repita mucho o poco, es la verdad. Mi vida es tan patética, como lo es su dueña. Por mucho cambios que haya, si cierras los ojos, verás con temorosa certeza, que en tu interior sigue estando aquella niña que no le importaba nada, que le dolía cualquier tontería, que era buena y confiada con todo el mundo, pero... ¿y ahora? Solo han cambiado una o dos cosas. Pero en el fondo, sigo siendo yo, y aunque hayan cambiado, a veces confío demasiado en mí. Realmente me siento miserable. Hoy viviré... pero, ¿y mañana? Nadie lo sabe, yo tampoco.
domingo, 9 de marzo de 2014
Perdida y Hundida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario